Bloque III Demografía

 Demografía






Bloque III. Las migraciones exteriores en España en la actualidad

Las migraciones son los desplazamientos de población. Se entiende por emigración la
salida de población de su lugar de origen y por inmigración la llegada de población a un
destino. El balance entre inmigración y emigración se denomina saldo migratorio, que
puede ser positivo o negativo. Las migraciones exteriores son los movimientos de
población fuera de las fronteras de un país.

Las migraciones en España han cambiado significativamente en las últimas décadas y
representan uno de los fenómenos sociales y económicos más importantes del país. Se
caracterizan tanto por la llegada de inmigrantes como la emigración de españoles a otros
países, fenómeno que se ha incrementado por la precariedad de los sueldos y la
búsqueda de oportunidades en el extranjero. Según datos recientes del INE (2022) el
saldo migratorio de extranjeros en nuestro país asciende a 258.547, siendo el de
españoles que emigran mucho menor; 241, dado que la gran mayoría retorna, Así, frente
a los 37.220 que han emigrado fuera de nuestras fronteras, han retornado 36.968.





Las motivaciones de estos movimientos migratorios son más variadas (laborales,

residenciales, retorno al lugar de procedencia, estudio, ocio) y los protagonistas más

diversos (en edad, nivel de formación y nacionalidad). En cuanto a las modalidades:

- migraciones laborales de adultos jóvenes a municipios urbanos medios o pequeños,

incluso rurales, de su región o provincia, que acrecientan los desequilibrios

demográficos y económicos.

- Migraciones residenciales de jóvenes, sobre todo intraurbanas o a provincias vecinas,

que repercuten en el envejecimiento de las áreas urbanas emisoras y rururbanizan las

periferias receptoras.

- Migraciones “tipo golondrina” (en las épocas expansivas se trasladan a los centros más

dinámicos y regresan en épocas de crisis).

- Movimientos habituales o pendulares por motivos de trabajo o estudio (de corta

distancia), que aumentan el tráfico, y de ocio (fin de semana y turismo) que dinamizan

la economía de la zona receptora.

 








Respecto al flujo de las migraciones (lugares de origen y destino):

- las migraciones hacia las provincias de otras regiones pierden peso y originan saldos

positivos en las provincias más dinámicas; saldos negativos en las provincias de

procedencia de los emigrantes.

- Las migraciones entre las provincias de la propia región o entre municipios han

crecido por las políticas de desarrollo regional y rural, y por las desigualdades

económicas intraprovinciales. Las migraciones entre municipios han cambiado: saldo

positivo en los municipios del entorno de las grandes ciudades y las capitales

provinciales, y saldo negativo de los municipios pequeños más aislados y deprimidos.

 


El perfil de los inmigrantes varía según su procedencia:

- Los inmigrantes europeos proceden en su mayoría de la UE: jubilados con un nivel de

vida medio-alto, sobre todo británicos y alemanes; y adultos de países con peores

condiciones de vida para trabajar o establecer negocios (Europa del Este)

- Los inmigrantes extracomunitarios proceden de África (Marruecos, Argelia…),

Iberoamérica (Ecuador, Venezuela, Colombia…) y Asia (China y Pakistán): jóvenes con

motivación económica o política que realizarán trabajos de baja cualificación;

ucranianos tras la guerra.




El destino principal de los inmigrantes son las comunidades autónomas con grandes

centros urbanos y de servicios: Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía,

seguidas de Canarias, Murcia y Baleares; aunque su saturación está provocando su

desvío hacia el interior y la zona cantábrica.

La inmigración ha tenido una serie de consecuencias en España: ha influido en el

crecimiento poblacional de España evitando su decrecimiento por la falta de

nacimientos; aporta población activa, aunque desempeñan las tareas más duras y peor

remuneradas, contribuye al crecimiento del PIB, aportando dinero a las arcas públicas,

aliviando la carga del gasto en pensiones. Pero a nivel económico también tuvo efectos

negativos, como la pérdida de competitividad, la presión a la baja sobre los salarios y el

aumento del déficit exterior (remesas enviadas a sus países de origen y el consumo de

productos extranjeros). Por su parte, las consecuencias sociales han sido negativas pues

han aumentado las actitudes xenófobas o racistas, malas condiciones laborales y de

vida, dificultades de integración por las diferencias culturales, lingüísticas y religiosas.


La emigración exterior tiene un volumen más reducido por la mejora del nivel de vida,

y por el retorno de la mayor parte... Para los nacidos en España, el destino favorito ha

sido la Unión Europea, preferentemente Francia, Alemania y Reino Unido. No hay

cifras oficiales fiables sobre nivel de formación, pero es de destacar la emigración

cualificada, sobre todo de universitarios. Ello supondría una “fuga de cerebros”. Son

profesionales de las áreas de sanidad (médicos, enfermeros y fisioterapeutas);

arquitectura e ingenieros superiores atraídos por la demanda internacional; científicos e

investigadores que buscan mayor reconocimiento y oportunidades de formación. Entre

las motivaciones destacan: la necesidad de un puesto de trabajo, un mayor salario o la

expectativa del desarrollo de una carrera profesional estable




Las consecuencias positivas de estos saldos migratorios negativos son varias. Se reduce

la demanda de empleo y del pago de prestaciones. Esas experiencias fuera de nuestras

fronteras pueden ser enriquecedoras en términos de aprendizaje y de establecimiento de

redes. Contribuyen financieramente en el mejor desarrollo del país, tanto si se produce

un retorno, como contribuyendo al desarrollo desde el exterior. Pero conviene

mencionar como consecuencia negativa, la migración de profesionales cualificados de

áreas clave, lo que supondría una pérdida en términos de desarrollo para el país. El

proceso emigratorio está afectando sobre todo a adultos jóvenes en edad de procrear,

por lo que se reducirá más la natalidad, el proceso de envejecimiento de la población se

acentuará. Esta tendencia no remitirá en tanto no cambie significativamente la

coyuntura económica y las tasas de desempleo (disparadas en determinados sectores

profesionales y en los grupos de edad más jóvenes); así como el escaso margen a la

inversión en ciencia, educación e investigación; y las escasas previsiones de

recuperación del empleo estable y de calidad.

 





Mapa de renta por calles





 

 Consecuencias de las migraciones exteriores.

 

Las consecuencias demográficas se manifestaron en la disminución de los efectivos de población española y en su distribución, pues ha contribuido a los desequilibrios actuales en el reparto espacial de la población.

 

Las consecuencias económicas fueron, por una parte, positivas, pues aliviaron el fuerte crecimiento natural y el paro. Además, las divisas enviadas por los emigrantes contribuyeron a financiar el desarrollo económico español y a reducir el déficit comercial. Pero, por otra parte, también hubo consecuencias negativas, porque muchos ahorros no favorecieron a la áreas de partida de los emigrantes, ya que los bancos los invirtieron en las zonas más desarrollas y muchos de los que regresaron se instalaron en otras zonas donde esperaban encontrar trabajo más fácilmente o invertir en un pequeño negocio.

 




Las consecuencias sociales en los países de destino fueron el desarraigo, al incorporarse a sociedades cuya lengua y costumbres desconocían; las penosas condiciones de vida, alejados de la familia y en viviendas de poca calidad, y la situación laboral marcada por salarios más bajos que los de los trabajadores autóctonos. Tras la crisis de 1975, los emigrantes fueron los primeros afectados por los despidos, muchos regresaron sin haber mejorado su cualificación profesional o sin  titulación y tuvieron que enfrentarse a nuevos problemas, como encontrar trabajo, conseguir vivienda y readaptarse a las condiciones de vida del país.














1)    Describe los elementos formales de la tabla y el gráfico.


Nos encontramos ante un gráfico lineal que representa dos variables; las tasas de

natalidad (azul, o bien círculos negros) y mortalidad (rojo, o en su caso cuadrados

negros) de la población española desde 1940 hasta 2024. Los datos están extraídos delINE. En el eje de las ordenadas (a la izquierda) aparecen los tantos por mil y en el de las abscisas las fechas.

En la gráfica se van comparando los datos de natalidad y mortalidad cada 5 años. En

cuanto a la natalidad se observa cómo ha ido en descenso desde 1940. Durante ese año los nacimientos ascendían a 24,3 por mil, fueron decayendo hasta 1950 (20 por mil), para ascender ligeramente hasta el 21,6 por mil de los años 60. Desde esa década hasta1975 (18,8 por mil) el descenso ha sido lento, pero desde entonces hasta 1995 se observa un descenso mucho más brusco (9,3 por mil). A partir de ahí hasta el 2010 se observa un ligero ascenso (10,5 por mil), para caer bruscamente hasta la actualidad.

En cuanto a la mortalidad (en rojo) se observa un descenso notable desde 1940 (16 por mil) hasta 1945 (12, 1 por mil) El descenso es mucho menor y paulatino hasta 1980 (7,9 por mil), desde entonces la mortalidad se mantiene estable o en ligero ascenso, debido al envejecimiento de la población hasta 2010 (8,2 por mil). Por esa fecha a la actualidad ha habido un repunte hasta 10, 4 por mil, agudizado por la pandemia del coronavirus, aunque se observa que desde 2021 comienza a reducirse (vacunación, uso generalizado

de mascarillas…), y ya desde 2023 se ha vuelto a estabilizar (9,7) siguiendo su línea

ascendente debido al límite biológico Por otro lado, entre más grande es el hueco entre ambas variables en la gráfica, más alto es el crecimiento vegetativo (diferencia entre nacimientos y defunciones) de la población. En torno al año 1960 se observa el mayor crecimiento de la población, mientras en 1995 dicho crecimiento es muy escaso



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2)    Explica las causas que inciden en la caída de la tasa de natalidad.

 

A partir de 1900 comienza en España el conocido Régimen Demográfico moderno que pasa por varias fases que resumiremos a continuación

- Durante el primer tercio del siglo XX: se observa un recorte de la tasa de natalidad y

mortalidad debido al aumento en la edad para contraer matrimonio, las mejorías

higiénicas, el descenso de la mortalidad general, etc.


- Durante la Guerra Civil y los años de la posguerra (1936-1955): destaca el descenso de la natalidad debido a la Guerra Civil. Mientras, se eleva la tasa de mortalidad, y se eleva la edad de nupcialidad. Esta dinámica continúa en años posteriores, debido al estancamiento económico y al aislamiento internacional.


- Entre 1955 y 1975: se observa una explosión de la natalidad o “baby boom” y una

disminución importante de la edad de nupcialidad debido a las mejoras económicas.

También se produce un descenso de la mortalidad (incluyendo la infantil) debido a la

aparición de la Seguridad Social en los años sesenta. Se aprecia el aumento de la

población urbana (decrece el número de integrantes en una familia) y la emigración, a lo que se le suma unas bajas cifras de mortalidad por la casi erradicación de la mortalidad debido a la malnutrición.


- Desde 1976 hasta nuestros días: los índices de natalidad se reducen debido a la

situación de incertidumbre política, a la secularización de la población y la

generalización de los anticonceptivos. Influyen además otros factores como la

incorporación de la mujer al mercado laboral. La vida en las ciudades supone más gastos y la incertidumbre laboral, así como los vaivenes económicos pesan a la hora de tener hijos, llevando España a tener los índices de fecundidad más bajos del mundo, a pesar de la llegada de inmigrantes. Por otra parte, la mortalidad ha ascendido levemente debido al mismo envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida (77 años para hombres y 83 para mujeres). Los avances médicos, y los nuevos medicamentos han reducido la muerte por enfermedades infecciosas siendo ahora protagonistas las muertes por las enfermedades cardiovasculares o el cáncer. También han aumentado las muertes por accidentes de tráfico. El aumento actual, como vemos en la gráfica, de las tasas de mortalidad son consecuencia del envejecimiento de la población española.







 

3)    Describe las consecuencias de la caída de la natalidad

España ha terminado su transición demográfica. En la actualidad, el número de hijos por
mujer ya no garantiza el reemplazo generacional; en lo sucesivo la edad media de los
españoles aumentará muy deprisa y a pesar de los niveles de paro, el mercado de trabajo
necesitará que se incorpore más población activa, por ello, se produce el debate sobre la
necesidad de acoger a inmigrantes extranjeros que cubran la demanda de trabajo,
especialmente de los trabajos más duros y peor pagados, que no podrán desempeñar las
generaciones cada vez menos numerosas de españoles. Tras la crisis 2008, muchos
inmigrantes volvieron a sus países, pero en la actualidad, la buena marcha de la
coyuntura económica tras la pandemia ha revertido la situación. En contraste, muchos
españoles cualificados han emigrado fuera del país. La situación geopolítica
internacional, la incertidumbre, los gastos que suponen la adquisición o el alquiler de
una vivienda y otros factores, tienen su repercusión en la disminución de los índices de
natalidad, a pesar de la llegada de inmigrantes, lo cual, unido al progresivo
envejecimiento de la población hace replantearse la sostenibilidad del sistema de
pensiones a largo plazo.

 ALGUNOS EJERCICIOS PRÁCTICOS

Datos para elaborar una pirámide de población

Descargar plantilla excel para elaborar una pirámide de población

Ejercicios de los movimientos naturales de la población

 

 


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