Las repercusiones del cambio climático en España

 
LAS REPERCUSIONES DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN ESPAÑA



Calentamiento global y cambio climático se refieren al aumento observado en más de un siglo de la temperatura del sistema climático de la Tierra y sus efectos. Los expertos concluyen que es extremadamente probable que la influencia humana ha sido la causa dominante del calentamiento observado desde la mitad del siglo XX. Durante el siglo XX la temperatura ha ido aumentando paulatinamente, mientras que las precipitaciones han ido a la baja, especialmente en el Sur de España y Canarias. Las temperaturas máximas son cada vez más extremas, especialmente en verano, aumentando las anomalías térmicas. A esto hay que añadir graves problemas como la contaminación, la desertización y la alteración del paisaje que afectan a la biodiversidad.


                      Mapa del cambio climático a tiempo real


1.     La contaminación

La contaminación atmosférica está causada por el vertido de gases contaminantes a la atmósfera (monóxido de carbono, dióxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, partículas en suspensión), proceden de vehículos, calefacciones, humos de instalaciones industriales, centrales térmicas, aviones y aerosoles. Las principales consecuencias son:



a) Lluvia ácida: Es una forma de precipitación con un grado de acidez superior a lo normal, provocada por la mezcla del vapor de agua de las nubes con las emisiones de dióxido de azufre y de nitrógeno, procedentes de la quema de combustibles fósiles. Esta lluvia altera la vegetación, acidifica los suelos, contamina las aguas y daña los edificios -mal de la piedra-. Entre las ciudades más afectadas en España citamos: A Coruña, Gijón, Avilés, León. La solución pasa por filtrar el agua y devolverla a los ríos, reducir la emisión de gases y utilizar energías limpias. El Convenio de Ginebra de 1982 y la Ley de Calidad del Aire de 2007 intentan solucionar estos problemas.

 


b) La destrucción de la capa de ozono: consiste en el adelgazamiento de esta capa cuya función es la de filtrar las radiaciones ultravioletas del sol. El uso de los CFC (clorofluorocarbonos) de los aerosoles y refrigerantes ha hecho disminuir su espesor, lo cual ha generado problemas a todos los seres vivos (cáncer de piel, cataratas oculares). En la actualidad se ha erradicado el uso de estos gases que eran empleados en refrigerantes (Aire acondicionado) y sprays- España se suscribió al Protocolo de Montreal de 1987 y se unió a las medidas europeas con este propósito.

 


c) El efecto invernadero: provocado por la emisión de gases a la atmósfera (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso que dejan pasar la radiación solar pero la retienen al igual que un cristal de un invernadero. Las consecuencias son el aumento de la temperatura de la Tierra y los cambios climáticos (sequías, inundaciones...). Para luchar contra el cambio climático, la mayor parte de los países se comprometieron con el Protocolo de Kyoto (1997) a reducir sus emisiones de gases. Posteriormente la Cumbre de Copenhague (2010), pretendió establecer un acuerdo internacional sobre el clima, que ante la oposición de los países desarrollados para establecer un calendario y la falta de medios de las potencias emergentes contengan sus emisiones, han llevado a considerarla un fracaso. En la cumbre del clima de París (2015) marcó el objetivo lograr que el aumento de la temperatura de la Tierra quede muy por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales. La UE se ha comprometido a reducir sus emisiones en un 40% para el año 2030 (agenda 2030).

 


d) El ruido: supone un deterioro de la calidad medioambiental sobre todo en las ciudades. Las causas que lo provocan están relacionadas con el aumento del tráfico, las actividades industriales, los establecimientos urbanos –bares, discotecas-…, y provoca el deterioro de la salud física (cefaleas, sorderas) y psicológica (agresividad, insomnio, ansiedad). Algunas soluciones serían reducir la contaminación sonora, utilizar materiales de construcción aislantes…Para buscar soluciones y cumplir la normativa europea España ha elaborado la Ley del Ruido (2003). Además del ruido, la emisión de luz artificial provocada por la contaminación lumínica puede dañar los ecosistemas nocturnos.

 


e) Campana de polvo y contaminación: se forma en las grandes ciudades en invierno por las partículas de polvo que ascienden en las zonas centrales de las ciudades y descienden en la periferia. Esta campana se mantiene hasta que es eliminada por el viento o la lluvia, y afecta a las plantas, los edificios y a las personas –afecciones pulmonares-. Una posible solución sería reducir las emisiones y utilizar energías limpias.

 

2.     Erosión y desertificación del suelo

 

Son dos problemas relacionados. La erosión es el desgaste del suelo y se debe a causas naturales y humanas. Las causas naturales son las acusadas pendientes, el carácter torrencial de las precipitaciones, el exceso de aridez, la falta de cubierta vegetal. Las causas humanas son la deforestación (tala e incendias), las malas prácticas agrícolas, excesivo pastoreo, abuso de fertilizantes químicos. En España, la erosión destruye una media de 5mm de capa superficial y fértil al año. Las áreas con más riesgo son: la costa mediterránea, el valle del Guadalquivir y áreas montañosas con mucha pendiente. La ley obliga a las empresas a emitir informes periódicos sobre la situación del suelo.



 

La desertificación es el proceso de degradación de tierras en zonas áridas.  Los principales factores naturales son: exceso de aridez, sequías prolongadas, lluvias torrenciales… A los factores naturales, se une la acción antrópica que acelera estos procesos: la deforestación, los trabajos agrícolas inadecuados (exceso de irrigación y de aportes químicos, sobreexplotación de los acuíferos…), el sobrepastoreo y los nuevos usos urbanos, industriales y de transporte provocan importantes pérdidas de suelo. La desertización adquiere caracteres de gravedad en la mitad sur de la Península, y en las regiones levantina y andaluza. También se encuentran en situación de riesgo algunos territorios de Canarias, de la depresión del Ebro y zonas de la Meseta Central. Además de los acuerdos internacionales, existe un Plan Nacional contra la Desertización (PND)

 

La solución a ambos problemas radica en la prevención, la protección de la cobertura vegetal, la repoblación, la gestión de los recursos hídricos, apostar por modos de vida alternativos como la agricultura de invernaderos…

 

3.     Alteración del paisaje

 

El cambio climático modificará los ecosistemas, favorecerá la expansión de especies invasoras y plagas. Se producirán migraciones y extinciones de especies locales. Por otro lado, parte de los ecosistemas acuáticos continentales españoles pasarán de ser permanentes a estacionales; algunos desaparecerán. Están en riesgo humedales, ríos, arroyos, lagunas, aguas subterráneas (Doñana, Delta del Ebro)…  Para paliar los efectos hacen falta políticas de ahorro de agua, mejora de su calidad e intensificación de las medidas de conservación de los ambientes terrestres que los rodean. El calentamiento global y la reducción de las disponibilidades hídricas afectarán a la vegetación, reduciéndose la biodiversidad. La «mediterraneización» del norte peninsular y la «aridización» del sur son algunas de las tendencias más significativas. También las aguas marinas aumentarán su temperatura y disminuirán su productividad. Se verán afectadas por especies invasoras. El nivel del agua del mar aumentará, se reducirán las playas y las costas bajas (Manga del Mar Menor) El turismo tendrá que adaptarse a esta situación. Aumentarán las olas de calor y las enfermedades subtropicales. Para abordar el problema, existe una amplia red de espacios protegidos y reservas naturales.

 


 

MAPA DE DELITOS MEDIOAMBIENTALES DE CANARIAS



Nos encontramos ante un mapa de coropletas que representa a cada una de las islas

Canarias donde se reflejan su superficie en km2 y la densidad de los delitos

medioambientales en las islas. Es un mapa a pequeña escala donde aparece una escala

gráfica y cada centímetro equivale a 10 km. El mapa está extraído de un artículo del

“Journal of Environmental Management, publicado en 2023.

En cuanto a la leyenda aparece representada la densidad de delitos medioambientales

por km2 a través de distintos colores, siendo el morado superior a 150 km2 el rojo entre


101 y 150 km2, el naranja entre 51 y 100 km2, el amarillo entre 11 y 50 km2 y el blanco

inferior a 10 km2.

Son las islas capitalinas, seguidas de Lanzarote las que encabezan este tipo de

delincuencia, ocupando el último lugar la isla del Hierro y La Gomera el penúltimo, con

delitos muy dispersos. En cuanto a la isla de Gran Canaria los delitos medioambientales

aparecen muy concentrados en el Norte y NE de la isla, y algunos focos en el Sur,

mayormente aparecen en color amarillo (entre 11 y 50 km2) destacando zonas como

Gáldar focos con una densidad mayor de 150 km2. Con respecto a Tenerife también es

el Norte y Noreste (en amarillo) donde se concentran la mayor parte, pero en el Sur

destacan “hotpoints” en morado. En Lanzarote se aprecian focos superiores a 150 km2

en el Sureste, coincidiendo con la zona de Arrecife. En Fuerteventura los focos están

muy dispersos, pero destacan por su densidad los localizados en Corralejo. En la isla de

La Palma se parecían focos de Este a Oeste (amarillo), aumentando la densidad en la

zona de Los Llanos.

Los delitos medioambientales son un problema global debido a los daños que causan en

el paisaje y los ecosistemas. Para hacer este estudio, donde se abordaron los delitos

medioambientales acaecidos en el archipiélago a lo largo del periodo 2001-2020, se

analizaron delitos relacionados con la construcción y edificación ilegal, extracción y

roturación de tierras, y con los vertidos sólidos (escombros, residuos urbanos...) y

líquidos. El registro de delitos ambientales es fundamental para evaluar y prevenir el

impacto de las acciones antrópicas en los ecosistemas y paisajes, así como servir de

referencia para el desarrollo de políticas que mitiguen su impacto, identificándose las

zonas que requieren mayor seguimiento y control. Estas estrategias son muy

importantes en los territorios superpoblados, debido tanto a la insularidad como la

excesiva densificación urbana y presión sobre el paisaje, la dependencia a recursos

naturales limitados, especialmente hídricos o la presencia de altos niveles de

biodiversidad y nichos ecológicos sensibles.

A lo largo del periodo estudiado, Canarias registró un total de 38,711 delitos

medioambientales, siendo predominantes las infracciones relacionadas con

construcciones y edificaciones ilegales (17,780) y con los vertidos de residuos (17,442).

La evolución del número de delitos parece estar condicionada por la expansión urbana

del periodo de "boom inmobiliario". De este modo, se constató una elevada densidad de

delitos medioambientales vinculados a la construcción y edificación en áreas de

expansión asociada al turismo y a usos residenciales. 

 

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